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Dos grandes historias para niños lucen la belleza del ballet en el Teatro Ángela Peralta
Dos entrañables obras del ballet mundial inspiradas en cuentos infantiles con fines didácticos interpretadas por el Ballet de Jalisco dieron continuidad este domingo a los grandes eventos de la Temporada Primavera 2017 organizada por el Instituto de Cultura de Mazatlán.


A partir de elementos escenográficos y un fondo multimedia diseñado como complemento por Sergio Núñez, siete bailarines interpretaron a un grupo de soldados,  entre ellos, destacó el soldadito de plomo -Norman Barrios- y el arlequín –Carlo Bravo- para dar vida a  La bailarina de papel y el soldadito de plomo, dirigida por el director artístico y bailarín polaco  Dariusz Blajer Senakiewicz.

Karla Lastra (bailarina de papel) es liberada de la caja de cristal por mandato del “Soldadito de plomo” y muestra sus habilidades dancísticas junto a los demás personajes en esta obra coreográfica del maestro Aldo Kattón.  

La elegancia de las piezas de los compositores musicales Dmitri Shostakóvich y Georges Bizet y el dominio técnico y escénico de  los bailarines del Ballet de Jalisco fueron determinantes para que niños, padres de familia, parejas y turistas, disfrutaran  esta corta, pero enternecedora historia con un final inesperado.

Después de un intermedio de diez minutos, un misterioso flautista interpretado por Felipe Panamá salió sorpresivamente de los pasillos del teatro para iniciar la segunda puesta en escena de la tarde El flautista de Hamelín, coreografía de  Dariusz Blajer .

El flautista subió al escenario y tocó su flauta rodeado de nueva escenografía para situar la historia en Hamelín, donde los pobladores bailan tranquilamente hasta que la ciudad es invadida por  ratas gigantes.

Esta adaptación de la  historia basada en  uno de los grandes cuentos de la literatura universal,  cautivó al público y logró una conexión muy especial con los niños, quienes pudieron experimentar que lejos de ser aburrido, el ballet es divertido y didáctico, pues la obra muestra el lado perverso, vengativo, usurero pero también la bondad y  solidaridad  del ser humano.

A la destacada interpretación de los personajes y el atractivo vestuario de Rubén Galván,  se sumó el encanto de la escenografía de Francisco Mijangos para recrear una historia sencilla y sin complejidades técnicas enriquecida con el vertiginoso y a veces acompasado ritmo musical de Eduardo Angulo, cuya obra matiza los momentos de alegría y   tristeza durante la trama. 

Con asombro, los espectadores vieron pasar ante sus ojos a los personajes principales: El Flautista, el alcalde,  los ratones, los vecinos de la aldea y sus pequeños hijos.

La  obra original cuenta que el pequeño pueblo de Hamelin estaba lleno de  ratas, y las autoridades  no sabían qué hacer, entonces un flautista  a cambio de dinero,  ofreció liberar  al pueblo de los terribles  roedores.

El  alcalde –personificado por Carlo Bravo-  acepta  pagar al flautista (Felipe Panamá)  para que acabe con la plaga de ratas, pero ante el incumplimiento del gobernante, el flautista enfurecido  volvió a tocar su flauta y encantó a todos los niños de Hamelin y los desapareció.

Con este montaje del Ballet de Jalisco el público se mostró asombrado, atento y divertido, sobre todo los niños.  La huida de los ratones fue uno de los momentos más celebrados porque los intrépidos personajes interactuaron con los espectadores.

Satisfecho quedó el público al finalizar el espectáculo y para demostrarlo colmó de aplausos a los bailarines.