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Instituto Municipal de Cultura y Artes de Mazatlán

Ante un público que no dejó de reir a mandíbula batiente durante toda la función,  Avner Eisenberg protagonizó este sábado, una de las noches más exitosas de “Escena Mazatlán 2017”  y logró cerrar con broche de oro el Festival Internacional de Teatro.

 El Teatro Ángela Peralta rio a carcajadas con el famoso experto en el arte del “clowning”, Avner Eisenberg, que sorprendió a la audiencia con Exceptions to Gravity.

A teatro lleno,  niños, jóvenes y adultos disfrutaron el humor blanco de este viejo lobo del espectáculo internacional  que tiene un dominio absoluto del escenario y  se da el lujo de conquistar al público sin hablar, tan solo  gestos y los actos más inesperados.

Desde su aparición, los presentes se doblegaron ante la gracia y el profesionalismo del artista.  Nadie supo que tenía frente a sus ojos: si era un payaso, un mimo, un malabarista o un bailarín en ciernes, pero todos celebraron cada uno de sus inesperados y sorprendentes actos y aplaudieron la entrega del artista que ha hecho de la risa, un arte.

Desde la comodidad de las butacas los espectadores seguían cada movimiento de Avner y soltaban las risotadas ante los graciosos gestos, los increíbles actos de magia, los malabares, las expresiones corporales y uno que otro paso de baile del experimentado artista del clowning.

En silencio para no perder ningún segundo o doblado de la risa en sus asientos, el público disfrutó el espectáculo y al leer esta receptividad Avner Eisenberg  echó mano de su enorme  ingenio y talento para la improvisación para regalar una memorable noche al público porteño.

Ninguno de los espectadores sabía qué esperar de la velada, pues cada truco contó con un factor sorpresa de parte de este artista invitado por el Instituto de Cultura de Mazatlán a Escena 2017.

Desde su primer truco hasta el último, el maestro del “clowning” se vio acompañado de las palmas del público y demostró que con su mímica y sencillos actos de magia puede hipnotizar por completo a la audiencia.

Un sombrero, una escalera, vasos, agua, papel y pañuelos, e incluso las personas impuntuales, se convirtieron en sus aliados para hacer  bromas durante el transcurso del show.

El artista  aprovechó cualquier momento pertinente o impertinente para interactuar con los espectadores que reían constantemente de manera espontánea.

Durante más de una hora las carcajadas del público se escucharon en la sala y los balcones del teatro.

Al finalizar  Avner “El excéntrico” agradecido, volvió al centro del escenario y sentado frente a una pequeña mesa, sorprendió al comer varias servilletas de papel con un líquido parecido a una copa de vino tinto;  después, de su boca,  extrajo un largo cordón blanco acompañado por un ramo de flores ante la mirada de azoro del público que  despidió al artista como se despide a los grandes de la escena, de pie y con estruendosos aplausos y vítores.