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Instituto Municipal de Cultura y Artes de Mazatlán

Ante un público que cantó, bailó, aplaudió y tarareó las melodías de los más diversos géneros musicales, finalizó el Festival Cultural Mazatlán 2017 con el concierto Un Regalo de Navidad en la Plazuela República.

A los pies del Palacio Municipal, la antigua plaza se atestó con la presencia de cientos de familias  atraídas por la invitación del Ayuntamiento de Mazatlán que preside el Alcalde Fernando Pucheta Sánchez y el Instituto de Cultura de Mazatlán, bajo la dirección general de Raúl Rico González.

Con ganas de pasar momentos de sano esparcimiento, los espectadores se reunieron en este sitio público para disfrutar el extravagante cartel musical, como lo anunció  Raúl Rico, productor del espectáculo.

Frente al escenario de grandes dimensiones que atravesó todo lo ancho de la calle Ángel Flores, funcionarios encabezadas por el Presidente Municipal Fernando Pucheta y los mazatlecos en calidad de invitados especiales, disfrutaron la memorable velada musical con la intervención del Coro Guillermo Sarabia, el Coro Infantil y la Camerata Mazatlán, elenco de primer nivel que ha surgido de las aulas  de la Escuela de Artes de Cultura o imparte clases en esta prestigiada institución artística.

Al frente del concierto el maestro Enrique Patrón De Rueda dirigió a la orquesta reforzada con músicos invitados, a los coros y a los solistas invitados Jéssika Arévalo, Andrés Carrillo y  Sarah Holcombe.

Feliz, el incansable promotor de la ópera en México, supo guiar al elenco e interactuar con los espectadores a quienes logró contagiar su pasión por la música, al tiempo que desde el confort de sus sillas, se engolosinaban con la música, la iluminación y los videos con imágenes de personajes navideños, desde Santoclós, hasta los renos, las luces navideñas y personajes icónicos de algunas épocas musicales.

Hace pocas semanas “Carmen” cimbró al Teatro Ángela Peralta en la celebración de sus 25 años, esta noche la Camerata Mazatlán, dirigida por Enrique Patrón de Rueda regresó con la sensualidad de esta ópera de Georges Bizet. La Obertura tocó las fibras más sensibles del público para continuar con la sensualidad y la fuerza de La Habanera y Toreador en las voces de Sarah Holcombe y José Lorca.

Andrés Carrillo y Mariana Sofía García evocaron el dolor, la alegría y el romanticismo de las zarzuelas: la “Tabernera del puerto” y “Las hijas del Zebedeo” a través de sus arias No puede ser y Carceleras.

El Can Can de Jacques Offenbach, motivó a los asistentes a dejar su estado de confort y acompañar con sus palmas aquellos ritmos que guiaban los splits y piruetas de los bailes de la sociedad parisina de la década de 1840.

Después de que Jéssika Arévalo interpretara Meine lippen sie Küssen so heiss de la ópera cómica “Giuditta”, una lluvia de papelitos con los colores de la bandera mexicana fue la antesala para que el público sintiera el fervor patrio en un popurrí de canciones revolucionarias como “La Adelita” y “Serenata huasteca” de José Alfredo Jiménez, disfrutadas en medio de un despliegue de imágenes de héroes nacionales sobre la gran pantalla.

Ansioso por llevar el espectáculo al  siguiente nivel, el elenco puso a bailar al público  y a las  autoridades municipales con un popurrí de mambos de Dámaso Pérez Prado. Algunos músicos se levantaron de sus asientos para moverse al sabroso ritmo del compositor, músico y arreglista cubano.

Atestada la Plazuela República y con personal de Cultura agregando más sillas al final de las filas, un bloque de canciones como El niño del tambor de Katherine Davis, Rejoice El mesías de George Friedrich Haendel y Canción de cuna para el niño Jesús de Johannes Brahms, invitaron al público a reflexionar sobre el encuentro familiar y espiritual que simboliza la tradición de las fiestas decembrinas.

La extravaganza musical entregó un último valioso “Regalo de navidad”, la inesperada actuación del tenor mazatleco Carlos Osuna,  recién llegado de Viena donde ha logrado desarrollar una meteórica carrera artística,  al más alto nivel del mundo de la ópera.

El reconocido artista mazatleco subió al escenario y sin ensayo previo se llevó las palmas del respetable al demostrar sus alcances vocales con una memorable  interpretación del aria Nessum Dorma de la ópera “Turandot” de Puccini para  concluir con  El Sinaloense.

Entre un último popurrí de villancicos, la interpretación de “Noche de paz”, un emocionado director de orquesta deseando a las familias mazatlecas ¡Feliz Navidad! y la luminosa explosión de fuegos artificiales, “Un regalo de navidad”  finalizó con el público de pié para agradecer con fuertes aplausos la grata velada musical mientras, asombrado, disfrutaba la danza de los cohetes que iluminaron el cielo.