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Autora de libros como “La nueva cara del bailarín mexicano” o “Anatomía del crítico”, Cardona conoce a fondo el panorama de la danza del México contemporáneo, y ante la pregunta de, ¿Cuál ha sido la aportación de la EPDM al contexto dancístico nacional?, ella ofrece un respuesta clara y generosa. “Mi respuesta, aparentemente, va a ser muy frívola, pero lo que  aporta la EPDM al contexto de la danza nacional es una gran alegría de vivir, una gran alegría de danzar; cosa que se ve en muy pocas escuelas del país, que tengan ese espíritu lúdico. La escuela tiene una libertad de expresión, un compañerismo, una solidaridad, una hermandad con los que están adentro, sean maestros o sean jóvenes; es como una comunidad de hermanos haciendo danza de manera gozosa y feliz. Esto redunda en la formación de muy buenos bailarines, porque cuando estás de muy buen ánimo y fluye el espíritu, la técnica se vuelve un gozo, no un sufrimiento”.
Convencida de que todo ser humano tiene la capacidad de disfrutar y producir del arte, la especialista en danza también destaca que el II Encuentro de Danza de Mazatlán es un reflejo de la fuerza con la que Delfos danza contemporánea y la EPDM a lo largo de los años han demostrado el valor esencial que el arte y la danza poseen para las sociedades actuales.
“Un encuentro así, empodera. Empodera a los participantes y les da la seguridad y la sensación de que juntos son sólidos, juntos tienen fuerza para hacer que la sociedad comprenda que la presencia de un bailarín, o la presencia de la danza en la sociedad es sanadora,  indispensable y necesaria. El bailarín solitario se siente desempoderado, se siente frágil, vulnerable y es muy fácil aplastarlo; pero cuando una comunidad se junta y se reúne, crece, se empodera y empieza a ver la vida de otra manera y de otro color; y creo que el gran hallazgo de la EPDM y del grupo Delfos es haber creado comunidad para que el bailarín tenga la seguridad de salir con esa alegría de vivir y contagiarla.
La danza definitivamente tiene que ver con el impulso de vida: lo que sostiene la existencia, las ganas de seguir viviendo, ¿por qué no aprovechamos esa fuerza de la  danza para sanar a la sociedad?”, se pregunta finalmente.
 

Éste artículo fue publicado en Prensa. .

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