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Gómez Polo personificó a Jesús, quien desde el abismo insondable de su adicción por el alcohol,  representa a ese sector de la sociedad capaz de amar y odiar, resignarse y cuestionarlo todo, desde  la honestidad de los políticos hasta la palabra de Dios.Indigente y alcohólico, con una vida de excesos llevada al límite, el protagonista gasta sus horas entre botellas de alcohol y pláticas compartidas con Demetrio, su amigo de infortunio.
Con humor ácido la historia aborda entre otros temas, la crisis económica que enfrenta el mundo,  ironiza con las decisiones del Gobierno que profundizan la marginación y la pobreza y  defiende con pasión el valor de los pobres y su derecho a un mejor trato en una sociedad capitalista.
En Mea Culpa  la trama ofrece giros  sorpresivos: por momentos “Jesús” comparte una vida llena de carencias y tristezas y a ratos el personaje canta a la libertad y a la pasión por el alcohol, se imagina triunfante  y sostiene catárticas conversaciones  con  alto grado de crítica social que hacen reír y reflexionar al público.
Después de un inesperado final, Gómez Polo salió de escena y las luces se apagaron. El público, conmovido se levantó y agradeció su disciplina actoral y apasionada interpretación, con  prolongados aplausos.
 
 
 

Éste artículo fue publicado en Prensa. .

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