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Reconocido en el Foro de Percusiones CMA 2026, el músico reconstruye más de dos décadas de enseñanza, y recuerda a las generaciones que encontraron en las percusiones un camino de formación

 

Antes de los foros especializados, de las clases magistrales y de una nueva generación de jóvenes capaces de transitar entre la batería, la música de banda y la percusión orquestal, hubo maestros que comenzaron prácticamente desde cero. Manuel Rocha fue uno de ellos.

 

Por eso, cuando recibió un reconocimiento durante el Foro de Percusiones CMA 2026, el homenaje trascendió el nombre escrito sobre una distinción. Frente a él estaban algunas de las consecuencias de una historia que comenzó décadas atrás: maestros, alumnos, percusionistas profesionales y jóvenes que ahora encuentran posibilidades de formación que antes prácticamente no existían.

 

El maestro Manuel Rocha recibió el reconocimiento con sorpresa.

 

“La verdad no lo esperaba. Me sentí muy bien que se me haya reconocido en un foro como este tan importante, tan importante musicalmente”, expresó.

 

Rocha ha recibido otras distinciones durante su trayectoria, entre ellas reconocimientos relacionados con su impulso a la percusión de banda. Sin embargo, éste tuvo para él una connotación especial: fue otorgado desde la propia comunidad de percusionistas y dentro de un encuentro dedicado enteramente al instrumento que marcó su vida.

 

Fue un reconocimiento muy importante porque me lo dieron en nombre de la percusión, señaló al agradecer la iniciativa del maestro Max Carreón.

 

*Un reconocimiento que pertenece a varias generaciones*

 

Manuel Rocha insiste en compartir los méritos. Habla de Ricardo Montes. Reconoce a Max Carreón. Recuerda a compañeros y maestros. Habla de sus alumnos en el CMA.

 

Reconoce a las instituciones que actualmente forman percusionistas y menciona al CMA, la UAS y la UAdeO como partes de una comunidad que debe continuar colaborando. Y agradece a quienes hicieron posible el foro.

 

Para comprender el significado de ese momento hay que regresar muchos años.

 

Manuel Rocha impartió percusiones durante más de dos décadas en el Centro Municipal de las Artes y participó en una etapa temprana del proyecto educativo que posteriormente se consolidaría como el CMA.

 

Fuentes periodísticas de la época y del propio foro documentan su papel como formador de generaciones de percusionistas.

 

*Rocha recuerda un Mazatlán musicalmente distinto.*

 

La oferta educativa era menor, había menos posibilidades de especialización y la enseñanza convivía constantemente con la práctica empírica. Con los años comenzaron a llegar otros maestros y surgieron nuevas instituciones y opciones académicas.

 

Después vendrían otros, entre ellos, Max Carreón.

 

Rocha reconoce en Max Carreón a un maestro talentoso, inteligente y parte de una generación que continuó fortaleciendo aquello que otros habían iniciado.

 

Para Rocha, ésa es precisamente la explicación de lo ocurrido:

 

“Esto creció mucho, y la percusión empezó a florecer”.

 

No se atribuye el resultado. Por el contrario, insiste en que fue producto de una construcción colectiva: los maestros que llegaron, los estudiantes que pasaron por las aulas y quienes posteriormente se convirtieron también en docentes y profesionales.

 

Y ahí está quizá una de las mayores dimensiones de su legado. El alumno dejó de ser solamente alumno. Se convirtió en músico. Después en profesional. En algunos casos, en maestro. Y volvió a comenzar el ciclo.

 

*Una generación que aprendió a subir al escenario*

 

Cuando el maestro Manuel Rocha comenzó a reunir un número considerable de estudiantes decidió crear un ensamble. Lo llamó Escala de Percusiones. No quería que la enseñanza permaneciera encerrada en un salón. Los muchachos necesitaban experimentar aquello que ningún ejercicio puede reproducir completamente: estar frente al público.

 

Recuerda alrededor de 15 integrantes y presentaciones en distintos espacios de Mazatlán. Los jóvenes tocaban tambora, cencerro, marimba y otros instrumentos. El repertorio permitía trabajar fundamentalmente el ritmo y la improvisación.

 

“La Cachita”, “La Cocaleca”, “Brasil”, “Mambo número 5” y “Rico Mambo” formaron parte de aquel universo sonoro.

 

*No es solamente memoria oral.*

 

Registros periodísticos documentan al Ensamble de Percusiones del CMA dirigido por Manuel Rocha presentándose en colonias de Mazatlán y participando en programas de difusión cultural. En 2015, por ejemplo, el ensamble llevó repertorio tropical y popular a la colonia Francisco I. Madero; otras presentaciones lo integraron a programas como Cultura en tu Casa.

 

Aquellos escenarios cumplían otra función. Los padres veían tocar a sus hijos. La gente los aplaudía. Los estudiantes descubrían que aquello aprendido durante horas de ensayo podía tener un destinatario. La enseñanza dejaba de ser ejercicio y se convertía en experiencia.

De aquellos ensambles al Foro de Percusiones

 

Décadas después de aquellas primeras experiencias, el CMA realizó del 3 al 8 de agosto el Foro de Percusiones 2026, concebido como un encuentro gratuito de formación, intercambio y convivencia entre estudiantes, docentes y profesionales. El programa integró clases especializadas, trabajo colectivo, reflexión y actividades escénicas.

 

Para Manuel Rocha, su existencia representa un espacio propio para la percusión.

 

“Ojalá que siga y se expanda” para alcanzar a más personas.

 

Manuel Rocha ayudó a enseñar percusión en Mazatlán. Pero su verdadera obra fue ayudar a construir las condiciones para que otros pudieran continuar enseñándola.

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