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La celebración del Día de Muertos desató en el Centro Histórico de Mazatlán una espectacular fiesta que el Instituto de Cultura de Mazatlán organizó para exaltar una de las máximas tradiciones del pueblo de México que este año llevó el nombre de “La Catrina y sus enigmas”.
Encabezado por el Alcalde Luis Guillermo Benítez Torres; por su esposa Gabriela Peña Chico, presidenta del Sistema DIF Municipal; por José Ángel Tostado, Director Interino de Instituto de Cultura de Mazatlán; la Corte Real del Carnaval 2019 y por las candidatas y candidatos del Carnaval 2020, el evento inició en el Centro Municipal de Artes con el multitudinario recorrido que hizo que este complejo artístico se atiborrara de patasaladas y turistas que vieron cómo el talento creativo del puerto unió sus fuerzas para celebrar a la muerte.
En el lobby del CMA un cortejo de bailarines-calavera de la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán entregó una sabrosa coreografía; la procesión se trasladó al área de la Escuela de Artes Plásticas que, vestida con calaveras de azúcar gigantes y esqueletos en cartonería cobijaron a un macabro, sensual y escandaloso baile al más fiel estilo del cabaret.
El público desfilo por la Galería Rubio para contemplar una exposición compuesta por obras creadas en acrílico, fotografías o grabado que plasmó la colorida, rebosante y entrañable veneración que el mexicano tiene hacia sus difuntos.
Los visitantes desembocaron sobre los pasillos del Teatro Ángela Peralta que, repleto de oscuridad, albergaba monstruos, figuras extrañas, apariciones y otros seres macabros que escoltaron al público hasta llegar al escenario y ver desde allí cómo las butacas se transformaban en cementerio con esqueletos danzantes que despertaron sonrisas e invitaron al público a capturarlos en sus celulares. Al cerrarse el telón, un grupo de bailarines de la Escuela Municipal de Ballet Clásico de Cultura danzaron en una atmósfera llena de dramatismo.
El río humano siguió una lista de papalotes multicolor hasta llegar al lobby del teatro y ver de frente la portentosa ofrenda dedicada a dos íconos de la cultura nacional que partieron al reino de la eternidad en este año: Francisco Toledo y “El Príncipe de la canción”, José José. Los ídolos fueron celebrados por el Coro Ángela Peralta y por la Escuela Municipal de Teatro al son de “Dios nunca muere”, en una danza macabra que tuvo a los cráneos gigantes de un Catrín y una Catrina como invitados de honor.
Ya en la Galería Ángela Peralta, la proyección de un cortometraje animado fue el primer elemento de “Ofrenda”, la exposición que el pintor costarricense Pablo Vargas regaló a Mazatlán como una muestra del hechizo que el Día de Muertos ha tenido sobre su espíritu creativo, y que volcó por completo en el mural “Visita a la enamorada”, una obra que en su detallada hermosura muestra a la Catrina como la eterna enamorada de nuestras vidas.
A la salida, el público recibió el delicioso Pan de Muerto y en lobby del TAP contempló un imponente mausoleo rodeado de flores de cempasúchil en el que una catrina blanca deambulaba llena de dolor. El público se dirigió hacia la Plazuela Machado para embriagarse con la música y los números del Ballet Folclórico de Cultura y aguardar por el gran desfile que cerraría la celebración de este Día de Muertos.
El rostro iluminado de una Catrina Monumental, la banda tocando “El corrido de Mazatlán”, zanqueros, bullangueras comparsas, una carroza atestada de Catrinas, dinosaurios y un barco fantasma desfilaron desde el Palacio Municipal hacia la calle Ángel Flores para llegar al Paseo Olas Altas y después descender sobre la Calle Sixto Osuna hasta a la Plazuela Machado hechizando a toda la ciudad que se volcó por completo a venerar con su espíritu pachanguero la magia y el misterio del Día de Muertos.

Éste artículo fue publicado en Prensa. .

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