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Mujer de fe inquebrantable, de profundas convicciones religiosas,  protagonizó uno de los capítulos más extraordinarios de la gran fiesta mazatleca, cuando en una campaña sin parangón en la historia carnestolenda, conquistó el reinado de los Juegos Florales  y  fue conocida como una de las reinas más bellas del Carnaval de “el corcholatazo”.Hortencia Freeman recibió el cariño del pueblo mazatleco vestida en un vaporoso vestido bordado en perlas, abalorios y canutillos.   Muy joven, de figura menuda y mirada clara y profunda, saludó a las familias porteñas durante el desfile  en aquella memorable fiesta en donde la máxima corona fue portada por Isela Wong Ramos.
En vida “Tencha” Freeman de González dio repetidas muestras de su fe en Dios; entre  su numeroso círculo de amigos era reconocida por su devoción a la Virgen de Guadalupe, cuya imagen estampó y bordó en un gran lienzo.
Resultado de horas y horas de bordar chaquiras, lentejuelas y canutillos, la imagen de la Guadalupana sorprendió incluso al Papa Juan Pablo II,  quien la recibió en la Basílica de San Pedro y  bendijo el estandarte que siempre adornó y protegió el hogar de los González Freeman y sorprendió a los visitantes.
Su paciencia, habilidad y creatividad para las manualidades la inspiró para bordar en un amplio telar, el árbol genealógico de las figuras papales que a través de la historia han alimentado la fe de la Iglesia Católica. 
La obra fue recibida por el Papa Juan Pablo II en la Ciudad de El Vaticano, acción que siempre agradeció la bella Reina de los Juegos Florales del Carnaval Mazatlán 1962.
A Hortencia Freeman de González le sobreviven su esposo Javier González Güereña, sus hijos: Karina, Javier, Dania y Zaira y demás familiares.

Éste artículo fue publicado en Prensa. .

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