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En el primer gran evento del Festival Cultural Mazatlán 2023, el público reunido en el Teatro Ángela Peralta experimentó una vivencia emotiva y espiritual al disfrutar una obra que enaltece y llena de orgullo a los mexicanos: “Misa Azteca” del compositor mexicoamericano Joseph Julián González, invitado especial en este majestuoso concierto para celebrar el XXX aniversario del FCM.

 

El maestro Gordon Campbell fue el director huésped; la promesa operística Rosa Ferreiro, interpretó con espíritu decisivo, estremeció y elevó el alma; Eduardo Tapia hizo del Cuerpo de Cristo algo sutil y sublime; Wendy García puso la pasión necesaria para conducirnos a la admiración de las virtudes humanas; las percusiones de la Camerata Mazatlán recordaron nuestra identidad y los instrumentos de cuerdas tocaron nuestras emociones, los metales sonaron celestiales; el Coro Ángela Peralta se consagró con gloria; los bailarines del Ballet Folklórico de Cultura remitieron a nuestras raíces al personificar a doncellas y sacerdotes aztecas.

 

La crónica

 

Suena el huéhuetl (tambor cilíndrico hecho de tronco de ahuehuete), las chajchas (pezuñas de cerdo) que eran utilizadas por chamanes y sanadores para liberar los malos espíritus, se escuchan en segundo plano, los sonidos de cuerdas hacen presencia, el ´splash´ de un platillo atrapa los oídos, el monumental coro se escucha de modo fúnebre diciendo ¡Cristo ten piedad!, las percusiones acompañan este clamoroso momento, somos débiles y frágiles ante lo divino, sigue el retumbar del huéhuetl y el sonido de todas las cuerdas de un arpa rompe la base rítmica para que el coro con toda su potencia y energía vocal clame y cante angelicalmente con sonido graves de cuerdas como fondo, para decir…Cristo mío que nos quita el pecado del mundo….Cristo mío que nos quita el pecado del mundo….Ten piedad de nosotros.

 

El maestro Gordon Campbell dirige su batuta hacia el coro, hacia las percusiones, hacia los violines, hacia las flautas, hacia los violoncellos, hacia los grandes timbales sinfónicos, hacia el güiro, para que suenen en el momento preciso, la concentración de todos en el escenario es perfecta, a tiempo, majestuosa, divina, espiritual; artistas y público forman un mismo cuerpo cuando las primeras palabras que se escucharon fueron, Cristo ten piedad, en ese momento que pareció un instante, una hipnosis, pero en realidad era el primer encuentro en una misa, si, en Misa Azteca.

 

El momento llegó para que la Camerata Mazatlán, el Coro Ángela Peralta, los solistas del Taller de Ópera del CMA, el director Gordon Campbell, el Ballet Folklórico del Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, escenógrafos, tramoyistas, iluminadores, personal de vestuario, utileros, ingenieros de audio, multimedia, operadores de sonido, personal de camerinos, personal de limpieza, edecanes, boleteros, seguridad, directores, asistentes, camarógrafos, fotógrafos, carpinteros, transportistas, y todos, todos los que participaron para que este oratorio fuera magno, majestuoso, fuera una demostración más para que las artes, las culturas, las disciplinas, los talentos, las vocaciones, los oficios, las profesiones se hicieran absolutamente palpables, visibles y constituidas.

 

Misa Azteca se presentó en un momento indispensable, convocó y reunió a quienes estuvieron dando lectura de lo que trataba, de lo que consistía, de lo que reconocía, de lo que se hace en Mazatlán, de lo que hacen sus artistas, y de lo que logran sus maestros, pero también se presentó en un momento en donde el honor y la dignidad están floreciendo, una obra en la que su creador Joseph Julián González se contextualiza con los sentimientos y orgullos que el pasado nos ha otorgado, su Misa Azteca es una experiencia que nutre, que fortalece y que reconoce que nuestra aportación histórica a la humanidad es constructiva y esplendorosa, pero sobre todo genuina y auténtica.

Éste artículo fue publicado en Educación Artística Prensa, Festival Cultural Mazatlan Prensa, Prensa, Teatro Angela Peralta Prensa. .

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