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Desde 2011, Jorge Osuna perfecciona su dinámica de trabajo para crear uno de los estilos más memorables en la historia de los carros alegóricos del Carnaval Internacional de Mazatlán: los carros luminosos, una labor que exige cuidado, precisión y altas dosis de imaginación. 
Siempre ha jugado con la fuerza y la vida de la electricidad y la luz. Trabajaba en la logística de los juegos pirotécnicos de los lunes de Carnaval, pero hace cuatro años una petición  dio un vuelco a su participación en la máxima fiesta del puerto.
 
En 2011 me propusieron hacer algo parecido a lo que se hace en Disneylandia en los carros luminosos. Tratamos de emular algo de ellos… hay distancias económicas, en instalaciones, en todo lo hay; menos en las ganas de trabajar, en las ganas de potencializar lo que es la fiesta”.
 
Desde su aparición los carros luminosos creados por Jorge Osuna ofrecieron un concepto  innovador y dieron un sentido de actualidad al desfile, pues los colores cobraron una nueva dimensión al caer la noche y esto fue del agrado del público.
 
A la fecha un total de 40 creaciones ha deslumbrado con su luz, brillo y desbordada creatividad,   a locales y turistas.
 
“Nosotros tenemos un gran plus, la luz es muy vistosa y si la trabajamos bien, entonces podemos hacer cosas mágicas con ella, y si la gente lo ve bien, entonces siento que ahí se ha afincado la continuidad de nuestros trabajos”.
 
De ocho de la mañana a ocho de la noche, Jorge, Henry, Alberto, Paulino, Eric, Cristian, Moisés, “Carioca”, Fernando, “Larry”, “Lito”, Liviarger, Petra, Evelyn e incluso la perrita “Kira”, trabajan la herrería, electricidad y el forro con telas en un complicado proceso lleno de retos y limitantes.
 
“Primero al diseñar los carros vemos si técnicamente es posible la creación de la estructura y que tengan potencial luminoso.   Otro aspecto es la altura, pues la bodega donde los armamos mide 4 metros y medio de altura y nosotros sacamos carros cuya altura mide el doble.  Entonces tenemos que hacer unos sistemas de pilotaje para bajarlos y subirlos y que sean versátiles a la hora de manejar. La otra problemática que tenemos es la ciudad, nos da una limitante en la altura de los cables, y la misma gente nos da retos que nosotros debemos de pensar antes de diseñar un carro. Y sobre todo, gustarle a la gente, es algo que siempre está u

Éste artículo fue publicado en Prensa. .

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